La Audiencia de Sevilla ha ratificado una sentencia que condena a un individuo por un delito contra la seguridad vial con la agravante de reincidencia, después de que un policía nacional fuera de servicio lo descubriera conduciendo en «zig zag e invadiendo el arcén» por la ciudad, y arrojando un resultado en las pruebas de alcoholemia que cuadruplicaba el límite permitido de alcohol al volante, una vez fue localizado por la Guardia Civil.

La sentencia, emitida el 11 de julio y recogida por Europa Press, aborda un recurso de apelación de un hombre contra una sentencia previa del Juzgado de lo Penal número seis que lo condena a una multa y a tres años de privación del permiso para conducir vehículos a motor, por un delito contra la seguridad vial con la agravante de reincidencia.

Según el relato de hechos probados, el acusado, de 34 años de edad y con antecedentes penales por un delito similar, «circulaba por la Glorieta Olímpica de Sevilla conduciendo un automóvil tras haber ingerido gran cantidad de bebidas alcohólicas, por lo que lo hacía en zig zag, invadiendo el arcén así como el carril paralelo al suyo y pasando un semáforo en rojo que le vinculaba».

El agente de la Policía Nacional que observó la situación lo siguió hasta que el acusado paró el vehículo en medio de la calzada y se bajó del mismo, empujándolo hasta un establecimiento conocido como Venta El Pino, donde llegó una dotación de la Guardia Civil que había sido avisada y a la que el agente de Policía le indicó quién era el conductor del vehículo.

Los agentes de la Guardia Civil realizaron pruebas de detección alcohólica en aire espirado, arrojando resultados de 1,02 y 0,98 miligramos de alcohol por litro en aire espirado. La defensa del inculpado alegó «error en la apreciación de la prueba y aplicación indebida del artículo 379 del Código Penal, al haber transcurrido media hora desde que fue visto conduciendo el vehículo hasta que le fueron practicadas las pruebas de alcoholemia con resultado positivo».

La Audiencia señala que el encartado no cuestiona los resultados positivos de las pruebas de alcoholemia a las que fue sometido, pero plantea dudas sobre si pudo haber ingerido bebidas alcohólicas durante el tiempo transcurrido desde que salió del vehículo hasta que le practicaron las pruebas. Sin embargo, el tribunal desestima estas dudas, ya que el testimonio del funcionario que efectuó un seguimiento del acusado indica que no entró en la venta, sino que estuvo intentando manipular el vehículo, y los agentes de la Guardia Civil testificaron que el inculpado «estaba fuera de la venta, al lado del coche».

Además, el tribunal advierte que «en tan reducido tiempo, la posible ingesta no habría provocado, ni puesto de manifiesto, todos los efectos que inmediatamente fueron detectados» en las pruebas de alcoholemia, por lo que desestima por completo el recurso de apelación y confirma la sentencia inicial condenatoria.

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